SOLO OPINIÓN
domingo, 11 de noviembre de 2012
domingo, 12 de septiembre de 2010
CAMBIO SOCIAL
Una de las principales causas de la violencia es la desigualdad de las clases sociales, esa brecha de ricos y pobres cada vez más pronunciada y diciente de una mala política y redireccionamiento mal ejecutado de los recursos públicos.
Esta expresión política incita la aparición de emociones parecidas al resentimiento y al rencor por parte de los pobladores, además de la necesidad de buscar cubrir o reemplazar las funciones del estado, ausente hasta el momento, por sus propios medios. Aparece entonces, como ejemplo, el “muchacho” encargado de cuidar la casa y el negocio, este muchacho legitimado por la comunidad, se convierte en una mínima parte de un instrumento que involucra a toda la comunidad y a su familia como cómplice.
Este “muchacho” es el encargado de llevar el alimento a una casa abandonada por el estado y con las necesidades básicas irresueltas; por esta falta, la familia recibe lo que éste lleva, convirtiéndose automáticamente en cómplice del delito cometido para satisfacer dicha necesidad, y por consiguiente, esta complicidad legitima el nuevo trabajo de su hijo, le asegura una vida como delincuente, le desea lo mejor y le dice que Dios le bendiga… es legitimado por sus padres, es decir, es nombrado para ser delincuente, con la seguridad de que éste hará lo mejor para que sus padres se sientan orgullosos, lo complicado es que se habla de un trabajo en la economía ilegal.
Esta expresión política incita la aparición de emociones parecidas al resentimiento y al rencor por parte de los pobladores, además de la necesidad de buscar cubrir o reemplazar las funciones del estado, ausente hasta el momento, por sus propios medios. Aparece entonces, como ejemplo, el “muchacho” encargado de cuidar la casa y el negocio, este muchacho legitimado por la comunidad, se convierte en una mínima parte de un instrumento que involucra a toda la comunidad y a su familia como cómplice.
Este “muchacho” es el encargado de llevar el alimento a una casa abandonada por el estado y con las necesidades básicas irresueltas; por esta falta, la familia recibe lo que éste lleva, convirtiéndose automáticamente en cómplice del delito cometido para satisfacer dicha necesidad, y por consiguiente, esta complicidad legitima el nuevo trabajo de su hijo, le asegura una vida como delincuente, le desea lo mejor y le dice que Dios le bendiga… es legitimado por sus padres, es decir, es nombrado para ser delincuente, con la seguridad de que éste hará lo mejor para que sus padres se sientan orgullosos, lo complicado es que se habla de un trabajo en la economía ilegal.
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